Nací y vivi en Namibia toda mi vida, le rendí mi vida al Jesús el 6 de febrero del 2006. El Señor Jesucristo me ha revelado muchas cosas en el ámbito espiritual incluyendo un par de viajes al infierno. El Señor me instruyó a compartir mis experiencias con la gente; también me advirtió que no añadiera nada ni omitiera nada de cualquiera de las cosas que el Señor Jesucristo me mostró o me dijo. En el tiempo de la edición de este libro, finales del 2006, fuí visitada 33 veces por el Señor Jesucristo. En cada una de esas visitaciones, el Señor me decía antes de irse que:

EL TIEMPO SE ESTA ACABANDO RAPIDAMENTE.







PRIMER VIAJE AL INFIERNO

En el fin de semana del 23 de julio del 2005, tome un viaje en taxi de 30 minutos, desde el pueblo de Ondangwa en donde trabajo y resido, hasta mi aldea nativa para pasar el fin de semana con mis padres. En el camino a casa, tuve la sensación de que algo extraordinario iba a suceder esa tarde.

Llegue a casa al rededor de las 6:00 p.m., y ese era el tiempo en que la gente prepara para la cena. Yo estaba en la cocina con el resto de mi familia, recostada en una vieja sábana sobre el suelo, mientras que mis sobrinitas y mis sobrinos cantaban sus coros de la escuela dominical. De repente senti una gran unción que vino sobre mí, mi cuerpo se debilitó, y yo permanecí bajo el poder de Dios. Vi a un hombre usando una larga túnica blanca, sujeta con una cinta del mismo color, venia caminando hacia donde yo me encontraba. Había una luz brillante al rededor de Él, como si la luz radiara de Él mismo. Usaba unas sandalias cafés; sus facciones eran como las de la gente del Oriente Medio, tenia una hermosa piel bronceada. Su gesto era muy amable y lleno de gloria, pero no podía ver a sus ojos. Cuando Él comenzó a hablar sus voz era tierna, amable y amorosa, sin embargo con mucha autoridad; ondas de amor emanaban desde Su mismo ser.

Él extendió Su mano hacia mí y me levantó del lugar donde yo estaba recostada. De repente yo me encontraba en un hermoso cuerpo transformado; me veía exactamente como cuando tenía 18 años. Me encontraba usando una túnica blanca ceñida con un cinto blanco. Pero aunque mi túnica era blanca, el material era diferente del que material de la túnica de este hombre. Su túnica tenia una apariencia como de seda con una brillantez que simplemente no se como describir.

Él dijo con la mas amorosa y tierna voz: "Victoria, quiero que vengas conmigo; te enseñare cosas espantosas y te llevaré a un lugar a donde nunca has estado jamás en toda tu vida".

Él tomó mi mano derecha y partimos. Yo sentía como si estuvieramos caminando en el aire y nos elevabamos todo el tiempo. Después de un tiempo en el camino, comencé a sentirme muy cansada y le dije que me sentía incapaz de poder continuar en el camino y le rogué que me permitiera regresar, sin embargo Él me miró tiernamente y dijo: "Tu no estás cansada - estas bien. Si te cansas, yo te cargaré, pero por el momento te encuentras bien. La paz sea contigo, vamos".

El lugar al que llegamos era muy árido, peor que el peor de los desiertos conocidos por el hombre, no había ningún signo de vida de ningun tipo. No había un sólo árbol o hoja o pasto o niguna cosa con vida en esa vista. Era un lugar muy deprimente de hecho.

Llegamos hasta una puerta, y el hombre se volvió y me dijo: "Victoria, vamos a travesar por la puerta y las cosas que vas a ver te van a espantar y afectar - pero debes descansar segura en que a cualquier lugar que yo te lleve, estarás bien protegida. Solo abre tus ojos y observa todo lo que voy a mostrarte". Yo estaba aterrorizada y comencé a sollozar, empecé a protestar y a suplicar a este hombre que me trajera de regreso. Le dije que no quería ir a ese lugar, por que podía ver a través de la puerta lo que estaba sucediendo allí dentro. El me miró y dijo, "La paz sea contigo; Yo estoy contigo. Debemos ir adentro, por que el tiempo se está acabando".

Entramos a través de la puerta. No puedo describirles a ustedes el horror de ese lugar. Estoy convencida que no hay otro lugar tan espantoso en todo el universo entero como ese lugar. El lugar era extremadamente grande y tenía la sensación de que se expandía y agrandaba todo el tiempo. Era un lugar de densas tinieblas y el calor de ese lugar no se podía medir; era mas caliente que el mas caliente de todos los fuegos. No podía ver ninguna flama de fuego, o de dónde provenía el calor pero eso estaba realmente ARDIENDO. El lugar estaba lleno de moscas de todos los tamaños - verdes, negras y grises, todo tipo de mosca concebible se encontraba en ese lugar. Además de eso habia también cortos, gruesos y oscuros gusanos por todas partes, subiendo por todas partes, los gusanos empezaron a subir sobre nosotros y las moscas también estaban sobre nosotros. El lugar estaba llendo del mas asqueroso y repugnante hedor; no hay palabras para describir la intensidad del hedor de ese lugar. El olor era casi como el de la carne podrida pero era cien veces peor que la cualquier carne decadente que jamás hubiera yo olido en toda mi vida. El lugar estaba llendo de el ruido de lamentos y de crujir de dientes, así como de demoniacas carcajadas malignas.

Lo peor acerca de este lugar era que estaba lleno de personas. Había tantas personas que no se podían enumerar. Las personas se veían en forma de esqueletos. Puedo decir confiadamente que estos esqueletos eran humanos, por que reconocí a algunos de mis parientes cercanos y gente de mi aldea. Sus huesos eran de un gris oscuro y extremadamente secos. Tenían largos y filosos dientes como animales salvajes. Sus bocas eran grandes y anchas y sus lenguas eran largas y de un rojo brillante. Sus manos y pies tenían largos y delgados dedos con uñas largas y afiladas. Algunos de ellos tenían colas y cuernos.

Habían demonios mezclándose entre la gente, los demonios en apariencia se veían como reptiles y caminaban en cuatro patas. Estaban a gusto en ese ambiente y estaban constantemente burlándose y atormentando a los humanos.

El ruido que los demonios hacían era mas bien como una celebración, se veían a gusto y despreocupados; también bailaban y brincaban todo el tiempo. Los humanos por el contrario, se veían miserables y deprimidos; se encontraban en un estado de impotencia y de desesperación. El ruido que los humanos hacían era causado por el dolor; sollozaban, gritaban, crujían sus dientes, estaban en una situación desesperada de inimaginable dolor y agonía.

Las personas en este lugar eran incontables, pero pude ver claramente que la gran mayoría eran mujeres. Se encontraban divididos en diferentes grupos. Pero aún estando en grupos, no era posible estimar el número de personas dentro de un sólo grupo por que cada grupo era extremadamente grande.

El hombre me guió hacia uno de los grupos en la parte este de ese lugar. Él me miró y dijo: "Victoria, este es un grupo de personas que rehusó perdonar a otros. Yo les dije muchas veces de muchas diferentes maneras que perdonaran a los otros pero ellos me rechazaron; yo les había perdonado a ellos todos sus pecados, pero ellos se rehusaron a perdonar a otros. Su tiempo se terminó y se encontraron a si mismos en este lugar. Ellos estarán aquí por toda la eternidad; ellos están comiendo los frutos de su labor por siempre y para siempre. Aunque, es muy doloroso para mí verlos en este horrible lugar y en esta eterna situación -por que yo los amo".

Fuí entonces guiada al siguiente grupo, y el hombre me dijo que la gente en este segundo grupo eran aquellos que tenían deudas. Había tres categorías diferentes en ese grupo. La primera categoría era de gente que debía a otros, ellos tenían dinero para pagar sus deudas pero se mantenían demorando y postergando sus pagos. Ellos decían que pagarían mañana, o la siguiente semana, o el siguiente año, hasta que el tiempo se les terminó a ellos y ahora se encuentran en este lugar. Y aqui es donde se quedarán para siempre; están comiendo los frutos de su labor.

La segunda categoría era de aquellos que tenían deudas que se podían permitir pagar a sus acredores y ademas querían pagarlas, pero temían mas a las consecuencias por que, tal vez, si ellos decían la verdad sufrirían el rechazo o tal vez irían a la cárcel o tal vez lo que hicieron se sabría abiertamente ante todo el mundo y ellos serían humillados. El hombre dijo: "Ninguno de ellos vino a mí para preguntarme alguna manera. Si ellos lo hubieran hecho, Yo les hubiera enseñado el camino hacia una salida fácil. Pero ellos prefirieron usar su propio sabiduría y razonamientos los cuales no les ayudaron en niguna forma. Su tiempo se les terminó y ahora se encuentran en este lugar en donde estarán para siempre. Estan comiendo los frutos de su labor".

Después el dijo: "La tercera categoría tenían deudas las cuales no se podían permitir pagar, pero, nuevamente, ninguno de ellos me dijo que tenían deudas que ellos no podían pagar. Si así lo hubieran hecho, Yo hubiera pagado sus deudas. Ellos también trataron de usar su propio razonamiento y sabiduría, los cuales no pudieron ayudarlos en nada. Y ahora ello se encuentran en este lugar en donde estarán para siempre. Ellos estan ahora comiendo el fruto de su labor. Mi corazón se duele por todas estas personas por que los amo profundamente".

En el primer grupo, vi a dos de mis parientas cercanas, así como a una de doce años, también pariente mía. Yo se que tenía doce por que esa era la edad que ella tenía en el momento de su muerte. En el segundo grupo vi también algunos de mis parientes, así como a un pastor al cual yo conocía muy bien. Jakes, mi novio que habia cometido suicidio por que yo le había dado mi vida a Jesucristo, estaba también en el segundo grupo. También vi a algunos de mis vecinos en ambos grupos.

Yo reconocí a la gente que conocía antes de sus muertes; ellos también me reconocieron a mí. Mis parientes estaban furiosos cuando me vieron y comenzaron a gritarme obscenidades; usaban el lenguaje mas vulgar mientras me maldecían. Uno de ellos me decía que yo no era digna de seguir al hombre que estaba conmigo; ellos me decían las cosas que yo solía hacer antes de darle mi vida a Cristo. Ellos no estaban mintiendo; las cosas de las que me estaban acusando eran verdad. Jakes me decía que yo le pertenecía a el, y que yo debería de estar en donde él estaba por que había cometido los mismos pecados que el cometió.

Al principio el pastor parecía feliz de verme y me dijo que había hecho bien en venir, pero su actitud cambió inmediatamente cuando él vió quién era el que me estaba acompañando y entonces el también se unió a las maldiciones y el uso de lenguaje obsceno. El hombre que iba conmigo me dijo que los ignorara por que ellos no sabían lo que estaban haciendo.

Yo estaba petrificada y extremadamente triste; mi cuerpo estaba temblando y no podía permanecer de pie. Estaba llorando incontrolablemente. El hombre se volvió a mí, me dió un abrazo, y dijo: "La paz sea contigo, Victoria". Mi fuerza retornó a mí y me sentí muy segura en su abrazo. Entonces Él me dijo que teníamos que dejar el lugar y regresar. Él me miró y dijo: "Victoria, Yo te he mostrado. Ahora tu debes escoger en cual de los grupos tu quieres estar; la desición está en tus propias manos. Debes decirle a la gente todo lo que has visto y experimentado pero no agregues ni omitas nada".

Yo recuerdo que dejamos el lugar de horrores juntos pero no se en que momento lo deje a Él por que entonces me di cuenta: Abrí mis ojos y ya estaba de vuelta en mi cuerpo físico, recostada en el Hospital Oshakati. Había un suero en mi brazo izquierdo y vi a mi madre y otros vecinos de nuestra aldea en una esquina del cuarto, desde donde me estaban viendo con asombro. Pude ver en el rostro de mi madre que había estado llorando. Le pregunte a una de las enfermeras si ella sabía que me había sucedido, pero ella solo bromeo y dijo: "Fuiste enviada de regreso; tal vez has hecho algo malo y necesitas arrepentirte". La enfermera estaba tratando de hablar de manera alegre acerca de mi condición, pero podía ver que estaba espantada de acercarse a mí. Le pedí que llamara al doctor que me había atendido.


Cuando el llegó dijo que no sabía lo que estaba mal conmigo. Inicialmente el penso que había contraído malaria, pero los resultados de la malaria habían salido negativos. El continuó diciendo que mi temperatura, pulso y presion arterial estaban peligrosamente bajos pero que no había podido encontrar la causa para ello. El dijo que no había nada que el pudiera hacer por mí; el no me podía admitir por que no estaba enferma. El suero que me estaban aplicando no funcionaba al principio pero cuando abrí mis ojos, entonces comenzo a funcionar. El me recomendó que la enfermera administrara otro suero cuando el primero se hubiera terminado para que pudiera tener suficientes fuerzas para regresar a casa.

Yo estaba espantada de las cosas que había visto en ese lugar y no podía dejar de llorar. El hedor de ese horrible lugar continuaba siendo tan real como cuando estaba ahi dentro. Las escenas de ese lugar se me revelaban en mi mente todo el tiempo. No podía dormir y mi cuerpo entero estaba en gran dolor. Sentía como si todos mis miembros hubieran sido arrancados de mí y puestos de regreso en mi cuerpo. Oh me sentía terrible. Tuve diarrea y un dolor de cabeza punzante por una semana entera.

Yo ya estaba determinada que no hablaría con nadie acerca de mis experiencias por que quien me iba a creer? Que iba a pensar la gente? Permanecía diciendome a mi misma que no debía nunca relata mi experiencia a nadie. Uno de mis mentores me telefoneó tres días después para inquirir hacerca de mi bienestar por que le había enviado un mensaje pidiendole que orara por mí. Antes de que pudiera darme cuenta me encontraba ya diciendole acerca mis experiencias. Cuando me recapacité de lo que estaba haciendo ya le había dicho la mayoría de la historia. Quería patearme a mí misma. Lloraba por que estaba convencida de que había cometido el peor error de mi vida. Ahora la historia estaba dicha, no habia posibilidad de que yo pudiera esconderlo más. Ahora se que si Dios quiere que algo sea dicho, simplemente será dicho. El es Dios, después de todo.

El 19 de agosto, desperté, sintiendo las señales de una unción en mi cuerpo físico. Estaba débil y temblando, mientras que ondas de electrcidad pasaban a través de mi cuerpo. En la tarde vi una luz brillante aproximandose hacia el cuarto y en medio de esa luz se encontraba el mismo hombre. Esta vez Él se sento en una silla junto a mi cama, no tengo idea de donde salió esa silla pero estaba allí tan pronto como Él se dispuso para sentarse. Era una hermosa silla hecha de oro solido; la forma era la de una silla convencional, con soporte en la espalda. En cada pata habia una estrella de plata incrustada en el oro; la misma estrella estaba también en el centro del soporte de la espalda. Tenía ruedas redondas en cada pata.

Después de saludarme, Él me dijo que Él sabía que tenía muchas preguntas acerca de Su identidad y que había venido para revelarse a sí mismo conmigo, y para explicar ciertas cosas que yo había experimentado. Él dijo: "Yo Soy Jesús, tu Salvador. Si tienes alguna duda, mira mis manos. El lugar a donde fuimos es el infierno". Cuando miré a Sus manos, vi las marcas en donde los clavos lo habían atravesado.

Querido amigo, yo quiero decirte que el infierno no es un producto de la imaginación de nadie, sino un lugar real y bastante desagradable. No fué hecho para las personas sino para Satanás y sus demonios. Nuestro debido lugar es en el Cielo con Jesús, pero nosotros debemos escoger a Jesús antes de que sea demasiado tarde. Hoy que escuchan Su voz, no endurezcan su corazón; acepten a Jesús como su Salvador personal hoy y vivan para Él. El infierno es un lugar terrible, es un lugar de miedo y tristeza; es un lugar de tormento y eterno llanto y crujir de dientes. Satanás quiere llevárse a tantos como le sea posible al infierno con él. No cooperen con él; cooperen con Jesús y ustedes vivirán y no morirán.

No podía entender por que el Señor me diría que hiciera una desición entre los dos grupos que Él me enseñó en el infierno cuando yo era ya una cristiana renacida. Yo lo había aceptado en mi vida y Él todavía me pedía hacer una desición de querer ir al infierno o no. No podía entender. Empecé a orar y a preguntarle a Dios que me diera una revelación de lo que Él había querido decir y lo que Él quería que yo hiciera. El Señor me reveló que yo estaba abrigando una falta de perdón y resentimiento en mi corazón en contra de una de mis hermanas, así como mi prima. Le pedí al Señor que me perdonara la falta de perdón en mi espíritu; también le pedí perdón a mi hermana por albergar ira y amargura en mi corazón encontra de ella. El Señor me instruyó también a pedirle perdón a mi prima.


El Señor también me recordó que hubo un tiempo en el que adquirí un trabajo como profesora con un diploma fraudulento, y Él consideraba eso como una deuda y un robo. Yo estaba determinada a hacer lo que era correcto y le pedí al Señor que me ayudara a través de este problema y que me mostrara una salida fácil por que esto era un crimen serio que me podría llevar tras las rejas. Él me dirigió a ir al Departamento de Educación y confesar lo que había hecho.Yo estaba dispuesta a ir a la cárcel si esto era inevitable. Experimente el favor del Señor de gran manera. Las autoridades del Departamento de Educación me dijeron que yo debía decidir lo que yo quería: pagar de regreso el salario que había recibido del gobierno o no pagarlo. Ellos prometieron no presentar ningún cargo en contra mía por que estaban atónitos por mi confesión. Nuestro Dios es un fiel quien honra Su palabra.

Si tú estás en una situación similar a la que yo estaba, quiero animarte a que tu hagas lo que es correcto, sin importar las consecuencias. Tal vez vayas a la cárcel pero eso será un castigo temporal. No hay dolor ni verguenza que se compare con una eternidad separado de Dios. El infierno no es un lugar agradable, es mejor permitir a Dios que te juzgue ahora, antes de que sea demasiado tarde. No debemos temer el juicio de Dios mientras estemos en el tiempo de Su gracia, debemos permitirle que Él exponga lo que sea que este mal en nuestras vidas, mientras todavía tenemos tiempo de enmendar nuestras situaciones para con Él, por que ya no hay más perdón del otro lado de la tumba.

Muy Pronto Podras Leer La Segunda Parte de este testimonio














































































































2 comentarios:

alberto dijo...

soy panameño y debemos tener temor a Dios estan ocurriendo cosas tristes con los hombres de Dios y debemos mantenernos en constante oracion

Lourdes A. de los Santos dijo...

Hola hermanos
A la verdad! tenemos que poner nuestra Alma, Corazón y todos nuestros sentidos en las manos de nuestro Amado Señor Jesucristo, para que El crezca mas y mas en nuestro interior. Para que su luz pueda resplandecer en nosotros. Hermanos, falta Amor en el pueblo de Dios y el mundo.Sea nuestro Señor JESUCRISTO GLORIFICADO POR SIEMPRE Amen.